HISTORIAS DE ADOPTANTES

Paula & Aura

Paula & Aura

 

 

 

Nunca podré explicar con palabras lo que supuso la llegada de Aura a mi vida,antes de dar el paso de adoptar pensaba que era yo quien  iba a dar la oportunidad de tener una familia y ser feliz a un perrito...sin embargo,no fue así porque Aura fue quien me rescató a mí... 

 

La primera vez que vi a Aura fue en foto en Facebook, llegando a vuestra página de pura casualidad.

Llevaba un tiempo pensando en adoptar pero nunca me atrevía a dar el paso pensando en que no sabía si yo estaría a la altura de lo que suponía adoptar un perro;sin embargo cuando vi su cara ... sobretodo su mirada, surgió el flechazo y no dudé en preguntar por ella,...aún recuerdo perfectamente ese momento, era navidad,estaba sentada en el sillón de la casa de mi madre cuando vi la foto de Aura e inmediatamente mande un email a la asociación.

 

Por aquel entonces mi mirada había perdido el brillo y la alegría que la caracterizaban, pasaba por una época complicada.

 

Despues de muchas preguntas, entrevista y dudas solventadas,al final Aura llegó a casa un ocho de febrero de 2020....Todo estaba preparado para su llegada, mis amigos y mi familia también fueron parte de ese proceso.

Cuando bajó de la furgoneta y mis ojos y nuestras miradas se cruzaron, sentí que la había estado esperando toda mi vida ...la pobre temblaba de miedo y transmitía tanta ternura... en mi coche le esperaba su primer juguete, hecho a mano por  una gran amiga, así que junto con la mantita verde que María me envió y que seguimos llevando cada vez que viajamos y su primer juguete ,subimos al coche.

Tengo que confesar que en el primer paseo con ella y con otra gran amiga, justo cuando llegamos a casa, lloré de emoción y felicidad.

Desde entonces, hemos compartido paseos,viajes,baños en ríos, en el mar ....aún recuerdo la primera vez que vimos el mar ....su colita parecía un remolino de felicidad....desde entonces su nombre es Aura del Mar y todos los Ríos jajajaja.

Pero no todo ha sido coser y cantar....

Aura vino con muchos traumas ,muchos miedos y empezamos un camino difícil en el que tuve que hacer ciertas renuncias para poder conciliar nuestra vida en común...ha habido momentos muy complicados,casi de desesperación por no saber cómo poder ayudarla....sin embargo, a día de hoy, aunque sigue teniendo problemas de socialización con las personas, ya no concibo mi vida sin ella ...no puedo ni pensar en el momento en el que ya no esté conmigo porque se me saltan las lágrimas.

Aura no solo me ayudó a que mis ojos volvieran a  brillar, sino que ha sacado lo mejor de mi....

Aura es mi pequeño gran universo,mi compañera de fatigas, mi amor perruno....

 

Soy feliz solo se verla feliz a ella; cuando corre por la huerta o juega en el mar y veo su mirada chispeante pienso: Gracias por llegar a mí vida.

Aura y yo seguimos trabajando en superar sus miedos y traumas y se que llegará el día en el que ella ya no sufra cada vez que ve a un hombre, y le recuerde su pasado. 

Aura es mi pequeña gran revolución y aunque el camino no ha sido fácil lo volvería a hacer. 

Es tanto amor el que me da que siempre estaré en deuda con ella.

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Álvaro, Mar, Goffrey y BRuno

Somos Álvaro, Mar, Geoffrey, (nuestro braco alemán de 2 años rescatado) y ahora Bruno! Después de adoptar a Geoffrey entendimos la importancia de las casas de acogida, en la suya, le dieron el biberón ya que lo encontraron abandonado el día que nació y fue su casa de acogida quien los sacó adelante. 

 

Siempre habíamos querido ser casa de acogida, por sumar, por ser ese primer escalón también nosotros para otros perros y para que otras familias pudieran vivir lo que vivimos nosotros con Geoffrey. Además siempre hemos querido ver qué tal compartir la vida con dos perros y qué mejor forma de hacerlo que ayudando.

 

Contactamos con Weimaraner Rescue ya que necesitaban casas de acogida en nuestra zona y en cuestión de días llegó Bruno. Desde el minuto uno nos robó el corazón, con su mirada inocente y sus formas, un cachorro con tamaño de adulto que no había conocido el calor de una familia y en cuestión de segundos ya se sentía en casa, se acomodó en una cama blandita y pasó casi 4 días allí, descansando. 

 

Al reponerse, darle un baño, llevarle al veterinario, y cuidarlo como siempre se había merecido Geoffrey empezó a olisquearle, y Bruno como que despertó y empezaron a cuidarse y quererse como si siempre hubiera sido parte de la familia. Así que llamamos a las chicas de Weimaraner Rescue y empezamos el proceso de adopción como cualquier otra familia. Ha sido un autentico placer contar con ellas en todo el proceso; el mimo y el acompañamiento han sido constantes, estamos super agradecidos por haber hecho lo imposible por rescatar a Bruno y por darnos la oportunidad de ser casa de acogida y de fallar en ello adoptándolo!

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